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La «Estrategia “Más alimento, menos desperdicio”. Programa para la reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario y la valorización de los alimentos desechados» es una iniciativa del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España (MAPA) presentada en el año 2013 para limitar las pérdidas y el desperdicio de alimentos y su impacto sobre el medio ambiente.

La Estrategia genera conocimiento a todos los sectores de la sociedad a colaborar aportando sus opiniones, ideas, conocimientos y experiencias para, entre todos, contribuir a la reducción del desperdicio de alimentos.

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En el Campo
Las pérdidas de alimentos en la producción pueden derivarse de condiciones climáticas adversas, plagas o enfermedades, productos no recolectados por falta de rentabilidad o por no cumplir los estándares de calidad tradicionales(como color y forma irregulares), por desajustes oferta-demanda, por una manipulación y almacenamiento inadecuados, etc.
En la industria
En los países desarrollados, las causas del desperdicio de alimentos pueden derivarse de envases y embalajes defectuosos, fallos en el etiquetado, un inadecuado control del stock o por la falta de comunicación con proveedores y distribuidores.
En la distribución
Durante la distribución, el transporte y una manipulación inadecuados son las causas que generan en mayor medida el desperdicio de alimentos. Otros motivos pueden ser las exigencias de características comerciales estrictas, los cambios de conducta del consumidor o su comportamiento en el momento de la compra.
En la restauración
En la restauración los puntos principales donde se genera el desperdicio alimentario son la cocina y la sala. En la cocina, entre las causas se pueden encontrar la falta de control del stock, el almacenamiento inadecuado o el diseño del menú. El comportamiento del comensal puede tener mucha relevancia por las sobras dejadas en el plato.
En el hogar
En los hogares se produce el mayor porcentaje de desperdicio de alimentos, principalmente por productos sin utilizar. Desperdiciar alimentos es desperdiciar dinero y, entre otras consecuencias, contribuir al cambio climático. Todos debemos contribuir a un consumo responsable.
En los centros educativos
Los centros educativos suponen una oportunidad para concienciar y sensibilizar a los estudiantes sobre el valor de los alimentos, fomentando el consumo responsable y promoviendo hábitos de alimentación saludables.
Canales cortos de comercialización
Al reducir el número de intermediarios entre la producción y el consumidor, se contribuye a la reducción del desperdicio alimentario. Se precisa una menor manipulación de los productos y se disminuye el tiempo de almacenamiento antes de llegar a su destino, alargando en consecuencia el periodo disponible para su consumo.

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