¿Qué puedo hacer yo?

Se ha comprobado que la economía lineal no funciona. Utilizar las materias primas para fabricar productos que luego se utilizan y se eliminan es insostenible. Los recursos naturales como el agua, suelo y energía empiezan a escasear y es el momento de empezar a comprometernos con el cuidado del medio ambiente y la reducción del desperdicio de alimentos. Apostemos por una economía circular, proponiendo un nuevo modelo de sociedad que use y optimice los stocks, agua, energía y residuos de una manera sostenible, cuyo objetivo sea la eficiencia del uso de los recursos aplicando la regla de las 4R (Reducir, Reutilizar, Redistribuir y Reciclar).

Este objetivo de conseguir mayor eficiencia en el uso de los recursos debe involucrar a todos los agentes presentes en la cadena alimentaria.

La agricultura, la ganadería y la pesca son el origen de los alimentos que tras ser producidos pasan a través de distintas fases en la cadena alimentaria para sufrir una menor o mayor transformación hasta alcanzar las características requeridas para su venta.

Actualmente, un tercio de los alimentos producidos para consumo humano se pierde o desperdicia a lo largo de la cadena alimentaria, por multitud de causas (biológicas, químicas, mecánicas, físicas, tecnológicas, logísticas y organizativas, de comportamiento…) con el impacto ambiental, social y económico que ello conlleva.

Descubre las claves del desperdicio de alimentos en cada una de las fases de la cadena alimentaria, sin olvidar que la comunicación y coordinación entre los diferentes agentes de la cadena es muy importante y que las medidas adoptadas en una fase puede ser la solución en otra fase posterior. ¡Todos podemos colaborar para conseguir una producción y consumo responsable y un sistema alimentario sostenible!

En el Campo?

Las causas en el campo pueden ser elementos del clima adversos (viento, granizo, heladas…); plagas o enfermedades; productos sin recolectar que se quedan en los campos por no cumplir las exigencias de calidad del consumidor (en forma, calibre, color…) a pesar de ser perfectamente comestibles e igualmente nutritivos; precio en el mercado que no compensa los costes de la cosecha; desajustes entre la oferta y la demanda; falta de infraestructuras; manipulación y almacenamiento inadecuados…

En la industria?

En cambio las causas en la industria, en los países desarrollados, suele disponer de la tecnología, capacidad energética e infraestructuras necesarias para minimizar las pérdidas y el desperdicio de alimentos, pero ¿por qué se producen entonces? Algunas causas pueden ser los daños exteriores de envases y embalajes que impiden su venta, aunque el alimento no esté afectado, fallos en el etiquetado, un inadecuado control del stock en los almacenes o la falta de comunicación con los proveedores y distribuidores.

En tu negocio?

En tu negocio los alimentos frescos o transformados llegan a las tiendas por distintas vías según su modelo de negocio, normalmente a través de los mercados mayoristas en el comercio tradicional (pequeños establecimientos independientes) o mediante plataformas logísticas en la distribución moderna (supermercados, hipermercados…).


Durante la distribución son el transporte y una manipulación inadecuados los que generan en mayor medida las pérdidas y el desperdicio de alimentos. Las exigencias de características comerciales estrictas, los cambios de conducta del consumidor y su comportamiento en el propio establecimiento, entre otras causas, también pueden aumentar el volumen de los alimentos que finalmente no son consumidos.

En tu restaurante?

En tu restaurante hay dos puntos principales donde se suele producir la mayor proporción del desperdicio de alimentos: la cocina y la sala. En la sala, el comportamiento del comensal tiene mucha relevancia en la cantidad de alimentos que no son consumidos y que acaban siendo desaprovechados.

En el hogar?

¡En los hogares se produce el mayor porcentaje del desperdicio de alimentos! Cada alimento que acaba en la basura es dinero que “se pierde” y que daña al medio ambiente.
¡Es el momento de unirse al consumo responsable!

En el colegio?

Los centros educativos son un lugar perfecto para concienciar y sensibilizar a los niños para que sean consumidores responsables, tanto en el aula como en el comedor, al mismo tiempo que aprenden la importancia de alimentarse de forma saludable.

Canales cortos de comercialización

Los canales cortos de comercialización reducen el número de intermediarios entre la producción y el consumido.Al acortarse la cadena de distribución, se contribuye a reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos al ser necesaria una menor manipulación de los alimentos, por disminuir el tiempo que deben mantenerse en condiciones controladas y por conservarse durante más tiempo una vez llegan a los hogares.

Hacia una economía circular

Se ha comprobado que la economía lineal no funciona. Utilizar las materias primas para fabricar productos que luego se utilizan y se eliminan es insostenible. Los recursos naturales como el agua, suelo y energía empiezan a escasear y es el momento para empezar a comprometernos con el cuidado del medio ambiente y la reducción del desperdicio de alimentos. Apostemos por una economía circular, proponiendo un nuevo modelo de sociedad que use y optimice los stocks, agua, energía y residuos de una manera sostenible cuyo objetivo sea la eficiencia del uso de los recursos aplicando la regla de las 4R (Reducir, Reutilizar, Redistribuir y Reciclar).

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